
Propuesta por una mayor democracia y participación en el concierto de la educación nacional
Primera parte.
Diagnóstico.
Como estudiantes involucrados de forma resuelta en la realidad universitaria y nacional, concebimos la realidad del sistema democrático en Chile. No obstante, vemos con particular decepción como dicho sistema tiene limitadas instancias de participación real por parte de la sociedad civil. Profundizando en la particularidad de la educación nacional, y sus diferentes instancias de intervención real por parte de los estudiantes, la participación se hace es limitada y de una injerencia de carácter poco resolutiva.
Hoy se hace necesario una transformación profunda de los estamentos involucrados en la profunda desigualdad social de nuestro país. Por esto, la educación como herramienta para la transformación social de nuestra comunidad, debe incluir de forma angular, la participación masiva de todas sus esferas.
El desafió hoy es a pensar y construir alternativas que nos permitan ir más allá de la perplejidad e indignación moral de parte del Movimiento Estudiantil. Debemos trascender los límites para reimaginar el espacio en el cual estamos insertos.
Fomentar la participación y generar las instancias para ello, compromete de lleno el sentido de hacer y ser parte de la comunidad. No existe la comunidad universitaria sin la participación tangible de sus miembros.
Pensamos dicha participación siendo parte de las dinámicas constituyentes de la democracia social. Desde esta visión, el rol de los universitarios en la evolución política y social de nuestro país, cobra una importancia relevante.
La democracia se nutre de los procesos de participación de los actores sociales y busca legitimar los órganos de decisión de la sociedad, por lo que cada integrante debe estar en capacidad de comprender su papel protagónico en los cambios que se producen en la misma; por tanto, debemos ser capaces de crear espacios que permitan a los estudiantes definir y decidir mecanismos de participación y sus roles en la producción de esos cambios
Al abrir los espacios para una mayor participación, extendemos también los límites de transformación en la educación y sus aristas; es necesario ampliar el ámbito de actuación respecto al medio en el cual nos encontramos.
Uno de los buenos síntomas que puede generar dicha participación, es la potencialidad de generar una Iniciativa Popular de Ley, que exprese la voluntad de las mayorías excluidas y represente el sentir de una parte importante de la ciudadanía, canalizada a través del Movimiento Estudiantil y sus propuestas.
Convengamos entonces, que el presente documento tiene la intención de proponer una visión política clara y contundente, en relación a los puntos explicitados por el Confech, conectados con la realidad social y política de la PUC, y a la adecuada actuación de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica. Hoy, exigimos a nuestra Federación una serie de medidas que impulsen mayor democracia y mayor participación activa del movimiento estudiantil en su conjunto.
También, adherimos a nuestra propuesta política, la situación de la libertad de expresión al interior de nuestra casa de estudios, involucrando el tema de los sumarios; y la posición firme y concreta, que a nuestro juicio, el órgano de representación de todos los estudiantes de la UC debe asumir.
Segunda parte
Desarrollo propuestas.
i. Los Cuatro ejes.
A partir de las masivas movilizaciones del 2005, y los resultados prácticos que estas arrojaron, uno de los elementos con más fuerza que se ha planteado como principio rector del trabajo del 2006 es la necesidad de superar la lógica del Movimiento Estudiantil tradicional ligada al déficit de los créditos. Superar la lógica economicista y coyuntural no significa eliminar el tema del financiamiento de la agenda política del Confech (de hecho está incluido); más bien implica adoptar un punto de vista mas general respecto de la problemática de la Educación Superior en sus distintas dimensiones, no sólo restringidas al crédito fiscal.
Es por esto, que el Confech se ha propuesto cuatro ejes, los cuales son: a) el financiamiento, b) el acceso a la Educación Superior, c) la democratización de las Universidades, d) la calidad. A los ya mencionados ejes, queremos agregar un quinto y trascendente eje, en la democratización y amplitud que la orgánica Confech debe adquirir. Es por esto, que en el presente documento agregamos también el eje Participación.
a. Financiamiento.
En este punto, el objetivo es profundizar el acuerdo Confech-Mineduc, de manera de ir materializando la histórica demanda del Arancel Diferenciado. Esto significa por una parte, velar por la implementación de los elementos que ya son parte del acuerdo, y en general custodiar por que este se haga real tanto en su letra como en su espíritu. Se entiende que el acuerdo pueda tener correcciones, pero es un paso importante en la construcción de un criterio único dentro del Movimiento Estudiantil. Por otra parte, significa el adoptar medidas que permitan ir eximiendo progresivamente del pago del arancel a aquellos estudiantes que no tienen los medios ni recursos para hacerlo.
Frente a esta y otras propuestas que avanzan en el planteamiento de la gratuidad como eje fundamental de corrección de las desigualdades sociales en educación superior, algunas visiones han estimado que sólo la generalización y masificación del crédito fiscal es una solución viable para corregir esta desigualdad. Como Movimiento, hoy más que nunca creemos que esta solución por si sola es cuestionable, sobre todo considerando las altísimas tasas de endeudamiento de los chilenos, y lo asfixiante que resulta hoy la vida de una familia de clase media, que según algunas estadísticas llega a endeudarse en 18 veces su sueldo. Nos hacemos la siguiente pregunta: ¿En que condiciones enfrenta el mercado laboral un estudiante que, teniendo los medios para estudiar, sale de la universidad sin ninguna deuda?, y ¿en que otras condiciones, muy distintas, se enfrenta al mercado laboral un estudiante que, no teniendo los medios para estudiar, sale de la universidad con una deuda de millones de pesos? Si consideramos además que la educación superior se está desplazando fuertemente hacia los postgrados (lo que implica más años de estudio), que un montón de estudiantes (de menores recursos) ingresa a carreras e instituciones de educación superior que no le aseguran un sueldo millonario, y a veces ni un trabajo estable, y que además esos mismos estudiantes reciben generosos créditos de los Bancos, entonces tenemos antecedentes para afirmar que hoy la lucha por la gratuidad no es particularmente un reclamo corporativo o un privilegio, sino que es una medida de justicia para los estudiantes que no tienen los medios
En este punto, algunas propuestas que asume el movimiento estudiantil, canalizadas por la Federación y el Consejo son:
Incorporar mayores mecanismos de apelación a la postulación del Fondo Solidario, agregando a los ya existentes (enfermedad catastrófica y hermanos en Educación Superior) el criterio de la cesantía.
Propuesta de financiamiento Arancel de Referencia v/s Arancel Real: para dicha coyuntura, se propuso que en las Universidades que no se cumpla el acuerdo (donde se impulsen créditos paralelos estos deben estar en condiciones iguales a las del Fondo Solidario) se considere la realización de un llamado explicito a no firmar los pagarés del crédito 2. En los casos en que se cumplan las condiciones, se debe hacer hincapié en que dos créditos en vez de uno, significa que en términos reales los estudiantes pagarán el 10 % contingente al ingreso y no el 5 %; si bien esto no rompe el acuerdo, se considera por decir lo menos, una situación anómala, dado que a la misma condición socioeconómica habrá alumnos que paguen el 5 % y otros el 10 % dependiendo si existe o no tal diferencia entre arancel real y diferencia. Se requiere una medida de solución a largo plazo, en donde se asegure un sólo crédito en las condiciones históricas del fondo solidario.
Eliminación de requisitos académicos para las becas, eliminando el requisito de los 550 puntos PSU. También surgió la propuesta de ampliar la cobertura de 1 millón de pesos de dicha beca.
Por último, se pretende proponer al ministerio que la fijación de aranceles se haga de manera tripartita en Junio, previo fijación del presupuesto nacional, con el fin de evitar el problema de que a fin de año se produzcan alzas de aranceles por parte de los rectores.
Finalmente, como elemento anexo, y no por ello con menos centralidad, proponemos que la FEUC asuma como lucha central interna:
El que se respete el acuerdo con el Mineduc en la UC. Este acuerdo establece que, en caso de que la universidad implemente créditos paralelos para suplir la diferencia entre el arancel real y el arancel de referencia, estos créditos deben entregarse en condiciones iguales a las del Fondo Solidario. La Universidad ha pasado por alto un acuerdo que la vincula directamente, estableciendo tres tipos de crédito distintos (beca, crédito PUC y crédito bancario). Proponemos que la FEUC asuma como posición pública el rechazo de esta “omisión”, que se levante una propuesta de un único crédito paralelo en las mismas condiciones del Fondo Solidario, que se asuman, complementariamente al trabajo de la mesa estudiantil con rectoría, medidas de presión pública y de sensibilización hacia el estudiantado sobre el atropello que significa esta medida.
b. Democratización.
En este punto, se levantó la propuesta de que las Universidades del Consejo de Rectores desarrollen Estatutos democráticos que contemplen la participación estudiantil a nivel institucional. El Confech debiera impulsar esta pelea en todas las universidades, siguiendo de manera análoga la experiencia de la Universidad de Chile.
En el caso de la Universidad Católica, creemos que es vital abrir los canales de participación hacia todos quienes sientan la necesidad de reimaginar la Universidad, a través de la participación activa y real. Es por ello que hoy creemos fundamental una profunda reforma de estatutos, que incluya la formación de un senado universitario, que incluya el voto de sus miembros, con el firme afán de tener injerencia real en temas que afectan activamente a los estudiantes. Pensamos que esta participación podría ser mayor, pero dadas las condiciones de nuestra organización y de la participación estudiantil, nos parece que es un buen comienzo para lo que podría ser una intervención más seria de los estudiantes en los comités curriculares, donde debiesen ser fortalecidos con miras a tener mayor incidencia en el diseño de mallas curriculares, evaluación académica y diseño de los cursos mismos.
Es urgente entonces que nos pongamos como meta tomar el ejemplo de la U. de Chile, y construir nuevos estatutos orgánicos que planteen el camino hacia una democracia participativa, donde los intereses de los estudiantes, académicos y de los trabajadores estén valorados según no su número ni su poder, sino según los intereses que le caben en la construcción de universidad.
De nada nos sirve tener estas metas si no tenemos como conseguirlas, si no son el objetivo de las grandes mayorías de los estudiantes. Proponemos por tanto, construir un mecanismo universitario estudiantil, que sea capaz de pensar estas luchas, pensar estas demandas y ponerlas como centralidad de la existencia de todas las organizaciones estudiantiles. El formato puede ser un congreso o una conferencia al estilo del congreso bienal, pero donde participe una gran cantidad de delegados.
c. Acceso.
Uno de los elementos fundamentales de este eje, y que apoyamos de forma resuelta, es la propuesta de la FECH y la FEUC de un sistema de ingreso que posibilite una cantidad de cupos para estudiantes de colegios municipales en función de sus notas (relativas a su curso y liceo) y no por el sistema PSU, bajo la consigna que: ante una educación básica y media desigual, los mecanismos de acceso deben ser también desiguales. Esta medida ya ha sido implementada en Brasil, alcanzando un 50 % de las matrículas. Esta propuesta tiene sentido en la medida en que es una muestra de la necesidad de estudiar sistemas alternativos de ingreso. Esto a su vez, permitirá ir vinculándose con el mundo de los secundarios, el colegio de profesores; y constituir una crítica que instale demandas en la educación básica y media.
d. Calidad.
El tema central acá es la Ley de Acreditación, cuyo principio de excelencia académica debe ser evaluado como positivo, pero el abandono del compromiso del Estado respecto de la Educación Superior hace que tenga un efecto perverso con algunas Universidades del Consejo de Rectores que tienden a pauperizarse de manera acelerada (UTEM, UPLA, UNAP, etc.).
Junto con ello, creemos que la FEUC debe ser parte del ser parte del “monitoreo” acerca del estado actual de la Acreditación; ver como empiezan a funcionar las Agencias de Acreditación, y hacernos parte de los espacios que nos aseguran participación en el proceso, junto con buscar un mayor protagonismo como Movimiento Estudiantil. Vinculándolo con el tema de la democratización, es necesario que nuestra Federación participe en la constitución del proyecto institucional que es el que en definitiva define la posibilidad de que una Universidad sea acreditada o no.
e. Participación.
En el concierto nacional, no solamente los dirigentes estudiantiles entienden la necesidad de transformar el movimiento estudiantil, provocando la instancia de un concepto más amplio y real de participación. Es así como hoy, son miles los estudiantes que no tienen mayor injerencia en las diferentes propuestas, por no ser parte del Confech (a saber que hoy el número de alumnos que representan a las universidades privadas es mucho más alto que el de las universidades tradicionales). Entendemos que las problemáticas que hoy toca dicha organización, también son planteadas y analizadas por nuestros compañeros. Hoy, así como creemos que las universidades deben ser parte activa del Confech, tenemos también la convicción de que las fuerzas vivas del movimiento estudiantil, entendidos como todos aquellos compañeros que, de una u otra forma, reimaginan su espacio por medio de diferentes instancias, hoy no tienen formalmente una participación concreta en la toma de las decisiones que los involucran directamente. Abrir la participación hacia estas fuerzas vivas del movimiento estudiantil revitaliza la democracia al interior de la orgánica.
Así como creemos la necesidad de fomentar una participación más activa tanto de nuestros compañeros de la comunidad universitaria, hoy otros actores que no son mayormente incluidos en problemáticas que lo afectan de forma directa, y que son parte de la construcción de una educación mas justa, democrática y participativa, son los estudiantes secundarios.
Desde ya hace algún tiempo, vemos como los estudiantes de la educación media se han organizado, estableciendo demandas que abogan no sólo por una mayor justicia social, sino también por una mayor excelencia académica y una mayor democracia interna, lo cual es también medular de las propuestas erigidas por el Confech.
Debemos propugnar el salto de dicha organización hacia un espacio mucho más participativo, en el cual confluyan de manera real las diferentes visiones que buscan reimaginar el Movimiento Estudiantil, y más allá, la educación de nuestro país.
En la consecución de dicho anhelo por hacer del Confech, una orgánica en la cual se den cita visiones del movimiento estudiantil en su conjunto, es que hoy exigimos de parte de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, el apoyo explícito a un congreso de la orgánica Confech, en la cual sean convocados no sólo los dirigentes estudiantiles agrupados en el Consejo de Rectores, sino también todos aquellos compañeros y compañeras que tengan la intención de aportar ideas y propuestas en favor de una construcción de un Movimiento Estudiantil fuerte y diverso. Asimismo, también creemos importante apoyar de manera resuelta la convocatoria hacia nuestros compañeros de universidades privadas y estudiantes secundarios, personas vitales en la cimentación e implementación de más democracia, participación e integración de todos los actores involucrados en las diferentes problemáticas que hoy enfrenta la organización estudiantil.
Debemos reformar el Confech, para articular a todos los estudiantes de Chile, sin excepción, un Confech que no sea la mera plataforma de acción de la política tradicional, sino que sea el órgano de trabajo de los estudiantes, a nivel político, así como también a nivel de voluntariado social, investigación, cultura, etc.
Tercera parte.
Libertad de expresión en la UC.
Uno de los puntos que ha motivado la movilización de la comunidad universitaria, de parte del Confech, es la Democratización de las universidades, como forma de enfrentar la cara antidemocrática de un gran número de instituciones de Educación Superior. En algunos lados, nuestros compañeros luchan por una Participación Estudiantil real y significativa en las instancias formales de la universidad. En otros lados, compañeros de Universidades Privadas luchan por el reconocimiento de las organizaciones estudiantiles, como denuncia contra las universidades que prohíben la existencia de Centros de Alumnos y Federaciones de Estudiantes.
Frente a esta cara oscura y antidemocrática, en el pasado la UC no ha sido la excepción. Hoy tampoco lo es. Si ayer contemplamos como integrantes de una Federación fueron sumariados por organizar la exhibición de “La última tentación de Cristo”, hoy contemplamos, con rabia y estupor, como se siguen utilizando los sumarios en contra de nuestros compañeros, para amenazarlos y reprimirlos por pensar distinto. Los crímenes de estos estudiantes: plantear que el tema del aborto debe ser debatido, montar un stand del Instituto Chileno de Medicina Reproductiva y repartir preservativos con información, y realizar una performance artística con una interpretación divergente de la Semana Santa. Todas estas acciones han motivado investigaciones sumarias por parte de la universidad, las cuales perfectamente podrían terminar con la expulsión de nuestros compañeros.
Entendemos el lugar en el cual hoy estamos insertos, pero no compartimos el disipar la divergencia de una comunidad universitaria diversa y pluralista, con procesos injustificados y poco claro, en aquellos casos en los cuales la sensibilidad vaya en contra de los preceptos propugnados latamente por la universidad. La Universidad, por su carácter católico, no está ni por sobre la ley ni mas allá de ella. Y la ley no solo nos garantiza la libertad de conciencia, sino también la libertad de expresar lo que pensamos y de asociarnos en torno a nuestras ideas, sean cuales sean, estemos donde estemos, lo cual incluye también a los cinco Campus de la UC.
Defendemos de forma férrea nuestra libertad de expresión, frente a dichos métodos de represión e intolerancia de los cuales hoy somos objeto. Creemos que somos capaces de discernir de la posición de nuestra casa de estudios, construyendo posiciones que enriquezcan la discusión y visión de todos quienes somos parte de la comunidad universitaria, sin limitar la libertad del otro.
Es por esto que hoy, exigimos de forma vehemente y clara una posición que comprometa a la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica a defender los intereses de los estudiantes, por sobre medidas poco democráticas y autoritarias. Entendemos a la FEUC como el órgano de discusión y resolución de las problemáticas que afectan hoy a los estudiantes de la UC.
Tenemos fe en que es el la comunidad universitaria quien hoy se oponga a la sistemática represión de la cual los estudiantes somos parte, incluyendo en forma protagónica a nuestra Federación democrática.
Según lo anteriormente expresado, hoy exigimos:
1. La interpelación por parte de la Federación de Estudiantes de la finalización de los sumarios de los compañeros de Teatro, los cuales queden absueltos de cualquier sanción que la Universidad estime cursar.
2. Nuevo reglamento de pregrado. Este debe ser discutido y resuelto en una mesa integrada tanto por la universidad como por representantes de los estudiantes.
3. De no resolverse de buena manera ninguna de las dos anteriores exigencias, convocar, desde la Federación y junto a todos los estudiantes que son parte de la comunidad universitaria, a movilizarse resueltamente en defensa de la libertad de expresión de los estudiantes dentro de su universidad.
No podemos esperar a que más compañeros hoy sean involucrados en procesos injustificados que, claramente, coartan su libertad y la de todos nosotros, a discernir y disentir de las directrices que nos entrega nuestra universidad. Sólo así el egresado de la Universidad Católica será una persona capaz de transformar la sociedad, en pos de una mucho más abierta, plural y democrática.
MOVIMIENTO SurDA
Orgánica Universidad Católica.
Mayo de 2006